Los primeros años de vida son fundamentales para el perfecto desarrollo de la visión. Por ello, el diagnostico precoz en niños es determinable para que los defectos oculares puedan ser corregidos y no dejen secuelas que persistan durante toda la vida.
Los ojos deben tener una capa de líquido que los mantenga permanentemente mojados, esto es fundamental para que estén aislados del medio ambiente y para que la córnea se mantenga perfectamente pulida y pueda, junto con el cristalino, enfocar bien las imágenes.